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lunes, 16 de marzo de 2015

Isla Perdida: Los secretos del poder, de Manuel Navarro

Hoy traigo a mi scriptorium la última novela de Manuel Navarro: Isla Perdida: Los secretos del poder, una historia que tuve la suerte de leer antes de ser publicada.
Ya he dicho en otras ocasiones que me gusta la prosa fluida y certera de Manuel, y cuando me dispongo a leer una de sus historias siento que voy a vivir en una montaña rusa de emociones. La empiezo con la cautela de quien sabe que va a ser sorprendido, y soy consciente de que no siempre va a gustarme la suerte que correrán los personajes.

Isla Perdida es una novela con un argumento muy actual. Con un panorama político como el que tenemos ahora en España, no resulta difícil imaginar unas futuras elecciones donde el voto mayoritario de la población fuese en blanco. Esto es lo que ocurre en Espanistán -me encanta el nombre-; el 85% de la población vota en blanco en las elecciones del 22 de mayo de 2016.
Julio, el protagonista de esta historia, es una de las personas que ha emitido su voto en blanco. Tal es su decepción política que además también envía un mensaje de texto animando a todos sus contactos a hacer lo mismo. Por este motivo, el gobierno decide encarcelarlo y recluirlo en una isla junto con otros ciudadanos acusados de sabotear las elecciones.

Manuel Navarro
La novela está escrita con el estilo inconfundible de Manuel Navarro; directo, sin florituras lingüísticas, donde nada sobra y nada falta. La atmósfera es tensa desde el principio, sin llegar a ser opresora, y mantendrá al lector pegado a sus páginas hasta el final.
Durante el transcurso de la lectura una pregunta me rondaba todo el tiempo: "¿Cómo va a terminar esto?". Tuve que aguantarme las ganas de que mis ojos corrieran por las letras hasta llegar a ese punto, y también tuve ganas de hacer trampillas y leerme el final.

Que conste en acta que no lo hice.
Aunque alguna vez lo he hecho.
Muy pocas.
Una o dos.
Tal vez alguna más...

Confieso que soy una lectora visceral, y que mi relación con los personajes es siempre muy emotiva (como debe ser para disfrutar plenamente de una lectura). Por eso en alguna ocasión me dejo llevar por ese flujo interno de emociones y me rebelo contra el destino de algún personaje. Eso fue lo que me sucedió con uno de los personajes de Isla Perdida, y no pude evitar hacérselo saber al autor.

Fue una reacción del tipo: ¿¡Qué!? ¡Nooo! ¿¡Por queeé!?

No desvelaré el nombre del personaje, como tampoco diré si Manuel Navarro hizo caso de mis lamentos de lectora compungida. Lo que sí os diré es que si os adentráis en esta historia delirante os encontraréis cara a cara con la angustia que sufre Julio, un hombre corriente, tranquilo, que respeta las normas, y que de la noche a la mañana ve cómo su vida da un giro tan radical como inesperado. No acaba de creerse que lo hayan detenido por enviar un simple mensaje de móvil, y todo le parece surrealista. Piensa que se trata de un error y que pronto podrá volver a casa. Pero eso no sucederá, al contrario, será enviado a una isla deshabitada junto a otros acusados de boicotear la elecciones.

El miedo inicial de Julio por verse en la cárcel va dejando paso a la impotencia y la frustración. Finalmente, las situaciones límite van provocando que germine en él un sentimiento de rabia profunda que lo llevará a desear la muerte de alguno de sus carceleros o incluso a matar.

Isla Perdida: Los secretos del poder  no deja de ser una parodia sobre lo que podría suceder ante un panorama de desencanto político cada vez más arraigado en la población, una recreación burlesca y a la vez inquietante que nos debería hacer reflexionar sobre cada una de las naciones demócratas que han caído en tiempos de fuertes decepciones políticas. No nos son lejanas en el tiempo, tan solo hace falta escuchar las noticias cada día.
Aparte del propio mensaje político, Isla Perdida ofrece también una perspectiva social, muchas veces contemplada en la vida real. Me refiero a la transformación que sufre Julio, el hombre tranquilo y plenamente integrado en la sociedad, incapaz de matar a una mosca, cuando se ve hostigado y empujado a situaciones extremas.

Una trama bien hilada donde se combinan los entresijos de un gobierno desesperado por mantenerse en el poder y unos simples ciudadanos que de pronto se ven inmersos en una telaraña de conspiraciones políticas tan bien descritas por el autor que consigue que se le quiten a uno las ganas de votar en blanco, menos aún animar a todos nuestros contactos de whatsapp a hacer lo mismo.

Por si acaso.
Recordad que las arañas rastreadoras son depredadores de bits que fluyen en el ciberespacio.
En el tuyo y en el mío. 





jueves, 4 de diciembre de 2014

Entrevista en "A golpe de tecla" (Revista literaria). Por Manuel Navarro

Hace tiempo que coincido en las redes sociales con Mayte Uceda y llevado por el deseo de conocerla mejor como persona y escritora, que aún se pregunta si lo es, le propuse hacerle una entrevista para la revista A golpe de tecla. Aceptó enseguida y pensé que era una buena ocasión para visitar Cudillero, una parroquia que forma parte del concejo del mismo nombre. Un lugar fascinante, situado en el Principado de Asturias, en la costa del mar Cantábrico.

Llegué a Cudillero a medio día. Habíamos quedado en un restaurante del puerto con vistas a un mar tranquilo y azul y, cuando llegué, con un cuarto de hora de retraso, ella me esperaba, sentada a una mesa. Después de los saludos llamamos al camarero y pedimos ensalada y un entrecot de ternera asturiana con salsa de cabrales y vino tinto. Hablamos animadamente de la familia, de las redes sociales y de los compañeros de escritura. Después de la comida pedimos un café y dimos una vuelta por el pueblo para despejar la cabeza y hablamos de ella misma y de su obra.  

Mayte ha publicado recientemente su segundo libro Un amor para Rebeca, una novela romántica que se ha situado pronto en los primeros puestos del TOP 100 de Amazon y está recibiendo muy buenas críticas de los lectores.


—Mayte, en primer lugar, dinos cómo es una jornada normal de Mayte Fernández Uceda o Mayte Uceda, como firmas ahora.

No tengo una rutina diaria planificada, vivo en una casa en el campo y a veces las actividades cotidianas dependen de factores tan imprevisibles como la climatología. Y eso, en un lugar como Asturias, es un factor importante. Siempre hay muchas cosas que hacer aunque procuro extraer tiempo para escribir por las mañanas, ponerme al día en las redes sociales y estudiar las asignaturas que haya escogido del Grado en Educación Social que estoy realizando. Por las tardes, la dinámica familiar gira en torno a las actividades extraescolares de mi hijo y sus estudios, y dejo la lectura para la noche, cuando la casa vuelve a estar en calma.


—¿Cuáles son tus aficiones además de escribir y leer?

La música y la pintura son mis otras grandes pasiones, aunque tengo que admitir que desde que comencé a escribir les dedico poco tiempo. Sin embargo, siempre que puedo paso un rato tocando la guitarra; me relaja y consigo que mis dedos se mantengan ágiles. También soy una amante de la naturaleza, disfruto haciendo senderismo o simplemente admirando un paisaje bello. En ese aspecto siento que soy afortunada; vivo en un entorno privilegiado, cerca del mar y de la montaña.  

—¿Qué tipo de literatura lees? ¿Cuáles son tus autores favoritos?

Mis gustos en cuanto a literatura siempre han sido muy variados. Algunas veces devoro biografías de personajes relevantes, otras me centro en conflictos bélicos, también me gusta la fantasía y la ciencia ficción, la novela policíaca, histórica… y, aunque parezca una paradoja, lo que menos he leído ha sido novela romántica. Intento acumular un buen bagaje literario de los clásicos españoles y de los filósofos griegos. Los libros sobre pedagogía y desarrollo psicológico forman parte de mi mesilla de noche desde hace varios años. En cuanto a mis autores favoritos… Me resulta difícil decidirme por unos pocos pero podría nombrar a Gabriel García Márquez, Palacio Valdés, Harper Lee, Jane Austen, Cervantes, J.R.R. Tolkien, George Orwell, Emilia Pardo Bazán, Richard Bach, la poesía de Benedetti… La lista podría ser muy larga, y seguro que me dejo a muchos.

—¿Cuándo decidiste que querías ser escritora y por qué?

Nunca tomé esa decisión. Fue algo que surgió. Siempre he sentido la necesidad de expresarme. Yo había compuesto la letra de muchas canciones, que no dejan de ser poemas a los que luego añadimos una melodía. El entorno que me rodea me inspiró una historia, y la fui construyendo hasta completar las casi quinientas páginas que tiene “Los Ángeles de La Torre”. Luego el veneno de crear nuevas historias me caló en las venas hasta convertirse en una parte importante en mi vida. No me considero escritora, siempre digo que soy autora de dos novelas, con esa definición me siento más a gusto.

—Tu novela Un amor para Rebeca está siendo un gran éxito. Desde el principio se ha situado en los primeros puestos de las listas de venta en Amazon y sigue subiendo. ¿Pensabas que podría tener tan buena acogida como está teniendo?

No imaginé que tendría un éxito tan inmediato. Tenía esperanzas en que la historia gustara, pero a veces es difícil que el lector acceda a tu obra. Para eso necesitas visibilidad, y conseguirla no siempre es fácil. Antes de publicarla tuve un momento importante de inseguridad. El sector de la novela romántica es un mercado saturado de obras y era consciente de la dificultad que supondría hacerse un hueco entre tantas novelas. Sin embargo, la historia de Rebeca gustó y, aunque no sé lo que le deparará el futuro, me siento satisfecha de sus logros.

—¿Cuáles crees tú que son los puntos fuertes de la novela?

Indudablemente, Escocia es la palabra clave, al menos es lo que atrae a los lectores en un primer momento, y así me lo hacen saber con sus mensajes. En el cine y en la literatura, Escocia es sinónimo de romanticismo; su paisaje, su cultura, su folclore… todo ello invita a soñar con historias maravillosas. Un amor para Rebeca conjuga todos estos elementos y ofrece una bonita historia de amor con todos los ingredientes de la novela clásica romántica: un intenso amor que surge de forma inesperada y que encuentra numerosos obstáculos que los protagonistas tendrán que salvar, o al menos lo intentarán, para estar juntos.

—¿Por qué elegiste Barcelona y, en especial, Escocia para ambientarla?

Necesitaba una gran ciudad que sirviera de punto de partida, y Barcelona me ofrecía todos los elementos que necesitaba. A la vez también era importante el contraste entre los dos contextos donde se desarrolla la historia. Barcelona y el pequeño pueblo escocés de Beauly no pueden ser más opuestos. Elegir Escocia no fue algo premeditado, simplemente sucedió a raíz de descubrir a un grupo de música tribal escocesa. Me gusta mucho la música con raíces celtas y el estilo de esta banda me llamó la atención. Fue en ese momento cuando se me ocurrió construir una historia en la que una banda parecida tuviera especial protagonismo.

—Hiciste un viaje a las Highlands después de escribirla, ¿habías estado antes allí? ¿Cómo te documentaste?

No había estado antes. La idea de viajar a Escocia era una ilusión desde hacía tiempo. La novela fue la excusa perfecta, aunque lo cierto es que lo hice justo al revés. Primero escribí la novela y una vez finalizada viajé a Escocia. Para la descripción de los paisajes usé la conocida aplicación Google Earth; es muy útil para definir los lugares con bastante precisión. De hecho, cuando finalmente puse los pies en Escocia me di cuenta de que mis descripciones eran exactas, aunque tuve tiempo de retocar algunas cosas. Las aplicaciones digitales pueden ser muy útiles pero, hasta el momento, no son capaces de transmitir sensaciones. Esos detalles son los que consiguen hacer que una descripción sea tridimensional y no plana; el olor a tierra húmeda, la sensación de la brisa fresca en la cara… Hay que hacer lo posible para introducir al lector dentro de la historia y que experimente las mismas sensaciones que perciben los personajes, que sientan que ha merecido la pena el viaje.

—Los personajes están todos bien caracterizados. Algunos de ellos como la señora Munro y Baudelia son entrañables, otros como Mario se hacen odiosos. ¿Cómo te inspiraste para definirlos?

La mayoría de mis personajes se van construyendo a sí mismos. Pienso en unas características físicas y, a medida que surgen las escenas, ellos solos van forjando su personalidad. Esto implica que cuando pongo el punto final tenga que reescribir hacia atrás; siempre lo hago, es una forma de atar cabos y reafirmar personalidades desde el principio. El caso de Baudelia fue diferente; su personaje lo introduje cuando la novela estaba bastante avanzada, y creo que ha sido un gran acierto. Lo he pasado muy bien creando sus diálogos, ya que al ser mexicana tuve que estudiar su forma particular de expresarse para que resultara creíble. Me gusta ponerme en la piel de las distintas personalidades que aparecen en mis novelas, me parece un reto fascinante. No solo disfruto con los buenos; crear una personalidad retorcida como la de Mario fue muy interesante.  

—Estás preparando la edición en papel, ¿cuándo estará disponible?

Estoy trabajando para que la versión impresa salga antes de las navidades. Ese es mi objetivo inmediato. Ya he recibido la primera prueba. Iván Hernández adaptó el diseño de la portada con gran profesionalidad y estoy muy satisfecha con el resultado.

—Háblanos de tu primera novela Los Ángeles de la torre. Qué diferencias hay entre las dos.

La diferencia más evidente es la temática. Los Ángeles de La Torre es una novela de romance paranormal que surgió cuando estaban tan de moda este tipo de historias. Sin embargo yo echaba de menos algo en todas las obras que leía; una base sólida en la que fundamentar el argumento. Por curiosidad, había estado indagando en la figura mitológica de Lilith. Lo que encontré me pareció tan interesante que decidí escribir una historia en torno a ese personaje. Los Ángeles de La Torre está narrada en primera persona desde la perspectiva de su joven protagonista. Lo hice así porque me resultó sencillo. Era mi primera novela y yo estaba acostumbrada a escribir diarios personales, así que me sentí muy cómoda escribiéndola, fue como escribir un diario en el que pasaban muchas cosas.  


—Por lo que me has contado en la comida, estás escribiendo una nueva novela. ¿De qué trata? ¿Es también una novela romántica?

Lo es. En este caso el argumento gira en torno a las dificultades que encuentra una mujer en una determinada etapa de la vida para encontrar pareja. La forma en que nos relacionamos con el sexo opuesto ha cambiado mucho en los últimos veinte años, cada vez se tiende más al aislamiento social. La tecnología digital avanza a un ritmo vertiginoso y nuestra evolución como personas no es tan veloz. Las redes sociales pueden ofrecer cierto amparo emocional ante la soledad pero no son capaces de sustituir el abrazo reconfortante de un amigo o el beso apasionado de un amante.

—¿Cómo percibes el mundo editorial en la actualidad y qué ventajas e inconvenientes le ves a la autopublicación?

La crisis económica está afectando a todos los sectores, y el editorial no es una excepción. A esto hay que sumar la poca conciencia social que existe en nuestro país ante la protección del trabajo intelectual. La suma de ambas cosas ha causado el desplome en la venta de libros. Es por tanto comprensible que las editoriales apuesten sobre seguro. Mi experiencia con la autopublicación es buena con ambas novelas, yo soy optimista al respecto y seguiré autopublicando. Es una buena opción si el autor se toma en serio su trabajo, ya que cualquiera puede hacerlo, y si no se adoptan unas mínimas pautas de calidad el perjuicio repercute sobre todos los escritores independientes. Por otro lado, quien decide autopublicarse debe ser consciente de que tendrá que dirigir todo el proceso, y eso tiene sus dificultades, que para algunos pueden ser insalvables. Hay que volverse un experto en edición, maquetación, diseño de portadas y marketing. Afortunadamente cada vez contamos con mayor número de servicios que se ajustan a los presupuestos del autor independiente.

—¿Qué haces para que tu obra sea visible?

Intento promoverlas en las redes sociales como Facebook o Twitter. Son buenas herramientas para difundir las novelas y estar en contacto con los lectores. Es cierto que esto exige un esfuerzo añadido para el autor, pero independientemente de que este sea autopublicado o reciba el apoyo de una editorial, la promoción por estos canales es inevitable y aconsejable.

—Algunas editoriales están contratando autoras de novela romántica, ¿alguna se ha puesto ya en contacto contigo? Si no es así, ¿te gustaría que se interesaran por tu obra?

La ventaja de las editoriales es que te pueden ofrecer una distribución en papel que como autopublicado sería imposible imaginar. He tenido dos ofertas editoriales desde que subí mi primera novela a Amazon, hace dos años, pero la capacidad de distribución que me ofrecían no compensaba la cesión de derechos. A todos los autores nos gustaría encontrar nuestras novelas en las librerías, a mí también, pero no es algo en lo que piense a menudo. He comprobado que con esfuerzo, un poco de calidad y una buena historia, puedes llegar a miles de lectores sin intermediarios. Y eso es genial.

En este punto terminamos la entrevista y el paseo, podríamos haber seguido charlando, pero yo tenía que volver a Madrid y me esperaban unas horas de viaje. Mayte me parece una persona encantadora, amable y sensata, de esas con las que da gusto conversar. Mantiene una actitud positiva ante la vida y es además una excelente compañera de letras. Buena escritora. Creo que ya empieza a creerlo.

Me acompaña hasta mi coche, nos despedimos con un par de besos y nos deseamos suerte. 

martes, 11 de febrero de 2014

UNA MUJER INCREÍBLE, de Manuel Navarro Seva

Título: Una mujer increíble
Autor: Manuel Navarro Seva
Formato: ebook (Amazon Media)


Esta es una novela que se ha colado hasta el primer puesto en la lista de autores independientes que tengo pensado leer. Está recién salida del horno y la había descargado con la intención de leerla más adelante.

Me gusta mucho conocer cómo escriben aquellos autores con los que me relaciono en las redes sociales. Interactúo  casi a diario con ellos y me parece que no hay mejor forma de conocerlos que leyendo lo que escriben.
De todas formas, tengo que ser selectiva; no dispongo de tiempo real para leerme a todos y tengo que admitir que algunas veces leo el principio y de esa primera impresión depende que decida leer la novela completa o la deje indefinidamente aparcada. En este caso, leí el principio y ya no la pude dejar.

Lo mismo me sucede con los grandes. Tenía muchas ganas de leer «El Extranjero», de Albert Camus, considerada una de las mejores obras de todos los tiempos, al menos por los franceses.
La leí entera porque es corta y porque no me gusta dejar una novela de este calibre literario sin terminar, pero el personaje de Mersault, su protagonista, me exasperó de tal forma que no disfruté de la lectura. La filosofía del absurdo de Camus me puso cara a cara con uno de los personajes más anodinos que me haya encontrado jamás. Su completa falta de sentimientos solo me hizo sentir indiferencia ante un hombre con claros problemas mentales, no una persona corriente como se nos quiere presentar.

Pero me estoy saliendo del tema central de esta entrada, que es hablar de la nueva novela de Manuel Navarro, que al menos nos ofrece un personaje con sentimientos, al que sí le importa que lo amen o no y que no nos pone en una encrucijada frente al existencialismo como hace Camus. Si tengo que devanarme los sesos con algo, no será a base de cuestionar los pilares básicos de la sociedad occidental, que eso desgasta mucho las neuronas y al final no llega uno a ninguna conclusión, y si lo hacemos, no será buena.

Manuel Navarro
Si hay algo que define a Manuel Navarro como escritor es su estilo directo. Disfruté mucho con su libro de relatos «Otras cosas que no te conté» -podéis leer la reseña que hice en su día, aquí-, y sabía que leer a Manuel era una apuesta segura.
Lo más destacado de este autor es su capacidad de sorprender,  y tengo la impresión de que ese es el principal propósito de todo lo que escribe.

«Una mujer increíble»  es una novela corta que narra la historia de Manuel, un escritor viudo de poco más de cuarenta años que un día conoce de forma casual a Isabel, una señora de edad similar y que parece necesitada de mucho cariño. Entre ellos se inicia una relación apasionada basada en el sexo. Las confidencias que le hace Isabel sobre su necesidad de tener muchos amantes pronto despiertan los celos de Manuel, y la relación apasionada se vuelve tormentosa. 
Manuel se empieza a cuestionar la veracidad de todo lo que le cuenta Isabel, pero aun así, no puede dejar de verla.

Una cosa que me ha llamado la atención es el paralelismo autor-personaje. Ambos comparten nombre y profesión y ambos optan por la autopublicación. Esto ha supuesto que no lograra separar del todo al personaje de su autor, aunque no conozco la vida de éste último como para extraer algún rasgo autobiográfico. Es algo que ya me sucedió con su libro de relatos, y pienso que es un juego al que nos somete Manuel Navarro. Quiere hacernos pensar. 

No puedo dejar de mencionar el capítulo donde Manuel -el personaje- nos relata con todo lujo de detalles la planificación y posterior asesinato del almirante Carrero Blanco. Hay muchos datos que no sabía y que me ha resultado interesante conocer. No me sucedió lo mismo con la explicación sobre el Proceso 1001, que desconocía y confieso haber leído sin detenerme a analizar mucho los hechos.

Los puntos fuertes de la novela recaen en una relación pasional intensa, que desarrolla un argumento de ritmo ágil y  que impone una lectura ávida.
Hay libros en los que, desde el principio, podemos intuir el final. Bueno pues éste no es uno de ellos. Creo que lo mejor de la novela es su carácter sorpresivo. Al lector le tocará extraer sus propias conclusiones.

Ya dije en su día que leer a Manuel Navarro es un placer en todos los sentidos; sus textos están  impecables, su narrativa es fluida y directa, y es un autor que siempre consigue sorprender al lector.

En definitiva, que me ha gustado mucho y espero que os animéis a darle una oportunidad.

Por cierto, la evocadora portada es un diseño de la escritora María José Moreno, que demuestra que no solo escribe novelas de éxito, sino que también diseña magníficas portadas.

Os dejo con un fragmento.

Le di mi nombre. En ese momento, rompió a llorar con desconsuelo. Yo no sabía qué hacer, era una situación un tanto embarazosa. Cerré el periódico, me acerqué a ella y le pregunté por qué lloraba. Se secó las lágrimas con el mismo pañuelo blanco con el que había limpiado el banco poco antes de sentarse y me dijo, ya más tranquila, que había matado a su marido. Me quedé sin poder pronunciar palabra, pensando que quizás estaba loca. Pero, si decía la verdad, qué debía yo hacer ante semejante confesión. Me dije que lo mejor era levantarme y huir a toda prisa sin despedirme siquiera de ella, pero en lugar de eso le pregunté cómo lo había hecho y por qué.






martes, 5 de noviembre de 2013

EL RELATO BREVE Y MANUEL NAVARRO SEVA

Título: Otras cosas que no te conté.
Autor: Manuel Navarro Seva.
Formato: ebook (Amazon Media)
Páginas: 68 (estimación).


Siempre he admirado a los autores de  relatos cortos. Hace falta ser un escritor muy hábil en el uso de la palabra y en el manejo certero de los adjetivos para contar una historia en pocas líneas. Se requiere condensar la narración en la acción y no en la anécdota, no hay lugar para largas descripciones, o divagaciones morales o psicológicas, y el autor debe centrarse en lo que sucede, sin tiempo ni espacio para más exposiciones.

Con estas limitaciones se hace imprescindible que el autor desarrolle su relato dejando parte del mensaje implícito entre líneas, para que el lector pueda extraer lo que falta, lo que no está dicho.

Tendemos a pensar que un relato breve es un resumen de una historia, y no es así. Un relato, aunque sea corto, es una historia donde cada  frase cuenta.

Uno de los retos más difíciles, en todos los géneros literarios, es dejar una huella en el lector, y esta dificultad se multiplica  en el caso del relato corto por las mismas limitaciones de las que hablaba antes. No hay tiempo ni espacio para calar hondo en la mente del lector. El efecto que queremos producir debe ser inmediato.

 Para lograr sembrar en el lector una reflexión, un sentimiento o simplemente un eco en su interior, los escritores de relato breve recurren al impacto emocional en las primeras líneas o al giro inesperado en las últimas. Es por ello que, aunque las historias que nos cuentan son cortas, están cargadas de emoción, suspense, drama o humor.

Suelo leer varios libros a la vez, y siempre termino primero el que más me va gustando. Combino la lectura de un autor consagrado o un clásico, con un autor independiente. Esta vez me decidí por los relatos cortos porque quería algo ligero que me desconectara de otra lectura que me estaba costando terminar. Pensé que leería un par de relatos cada noche y, cuando los terminara, podría retomar el otro libro con más ganas.

La pena es que solo me han durado dos noches. Disfrutaba tanto de cada pequeña historia que siempre quería leer otra más, y luego otra. 

Elegí «Otras cosas que no te conté», de Manuel Navarro Seva porque me descargué la muestra en mi kindle y me gustó el primer relato. Me sorprendió lo cercanas que son las historias, que parecen estar sacadas de las experiencias cotidianas del autor a lo largo de los años. Hay historias tan sencillas que estoy segura de que todos nos podemos sentir identificados con alguna. A mí me ha pasado. Pero no todos los relatos están basados en la cotidianidad, también los hay que tienden hacia el suspense o incluso hacia el surrealismo. 

Algunos me han hecho reír, como el genial relato «Los restos del abuelo». Que me perdone el autor si se trataba en verdad de su abuelo, pero está narrado de una forma magistral, con el toque justo de humor que, a mí personalmente, me ha provocado varias carcajadas.

Ha sido una lectura muy agradable, con un estilo impecable y una prosa muy cuidada que hará disfrutar a cualquier lector, tanto si es aficionado al relato como si no.